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ACERO Y PLATA DE LUNA

Mi Filosofía El poker como excusa

El poker como excusa

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Hace unas semanas quedé para jugar al poker con unos amigos míos de la Universidad, Emilio y José Manuel, en casa de éste último. Faltó Toni, el cuarto en discordia, que ese fin de semana se iba a la montaña. Lo del poker era la excusa para quedar y charlar un rato, llevamos veinte años reuniéndonos un mes sí, un mes no. El caso es que quedamos tarde en su casa y fue una lástima porque la hija de José Manuel ya estaba acostada. Y me hubiese encantado verla porque es un angelito, una preciosidad. A los que no tenemos niños, de vez en cuando nos gusta pasar un rato con los hijos de nuestros amigos. Un rato. No más. Para saber lo que nos perdemos. Hay tanta inocencia en ellos. Si supieran lo que les espera. Pero bueno, a lo que iba. Estuvimos horas y horas hablando y debatiendo mil temas como siempre, actualidad, trabajo, crisis, cine, fútbol, etc. Y como siempre disparidad de opiniones. Pero hacia el final de la velada, algo que me dijo José Manuel me dio que pensar en el coche de vuelta a casa. Él dejó caer al respecto de un tema en el que no nos poníamos de acuerdo, vamos que teníamos opiniones totalmente contrarias: “si lo miras bien discutir no sirve de nada, tu piensas de una manera y yo de otra, entonces hablamos y luego nos vamos cada uno a su casa con su idea si cabe más reforzada, ninguno va a convencer al otro, de hecho si te hiciera cambiar de opinión, amigo, me decepcionarías”. Si bien es cierto que José Manuel lleva siempre sus razonamientos hasta la última consecuencia, hasta el límite, y habría que estar en su cabeza para saber si esa máxima es lo que realmente piensa, no es menos cierto que algo de razón tiene. Con matices. Reconozco que es difícil cambiar a la gente así como así. Las personas, ¿podemos cambiar? ¿Cómo generalizar habiendo tanta diversidad en el campo de las almas?, de todo hay en la viña del señor. Desconfío de la remota posibilidad de cambio en la gente. Quizás podamos mejorar y también empeorar pero, en esencia, seguimos siendo nosotros mismos. No obstante, mi experiencia personal me dice que aunque tú tengas opiniones muy afirmadas y ya tengas una edad y una filosofía de vida bien definida, cuando escuchas ideas, opiniones, consejos, vivencias de otras personas, aunque en un principio no hagan variar ni un ápice tu posición con respecto a cualquier tema, quizá más tarde esas nuevas ideas se mezclen con las tuyas y, en última instancia, esa amalgama sí que puede llegar a modificar tu idea original y quién sabe si incluso hacerte cambiar de opinión. ¿Qué sería de este mundo si nadie cambiara nunca, si las personas no mejorasen, si no evolucionásemos poco a poco, pasito a pasito?

 
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"Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó como sabor, como delicia de morder y mascar"

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